La historia continúa, no deja de fluir. En cualquier momento puedes retomarla, escribirla e incluso atrapar uno de sus instantes con el pensamiento para dejarla después proseguir.

Es de noche, estoy flotando en la piscina boca arriba y mirando al cielo, dejo mi imaginación discurrir. Me concentro unos segundos, espero un poquito y ¡zas! ahí está la idea, el personaje, el acontecimiento, ahí se ilumina el relato, ahí es cuando siento la necesidad de salir corriendo y comenzar a escribir.

Aún mojado me siento frente al escritorio y dejo entonces trabajar a mi imaginación, soy capaz de transformar esos borbotones de imagenes en palabras a través de las teclas de un pequeño ordenador. Siento entonces la sensación de ser escritor y me deleito dejando correr mi imaginación en cuartillas que a la postre, siempre se quedaban olvidadas en algún rincón de mi vida. Pero hoy no, hoy a través de este blog, salen a la luz y te encuentran a tí, lector, a quien me siento agradecido y con quien deseo compartir.

Créeme, yo no soy el responsable de esos personajes inventados que buscan salir alborotados de mi cabeza; yo soy el eco en donde retumban sus historias, y me hacen merecer firmar lo que a continuación te cuento. Mis relatos son el fruto de mis pasiones.

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