Por Manuel Pozo Gómez y Julio Rodríguez Díaz

Estábamos en nuestros asientos de la primera fila y nos sentíamos crecer y crecer con las palabras de los presentadores. Era un trío de lujo: Marcos López (presentador del telediario de las nueve en la primera cadena de televisión), Orfeo Suárez (periodista deportivo del diario El Mundo) y Fernando Rodríguez Lafuente (director del ABC Cultural), acompañados por el editor del libro, Luis Rafael. Nos costaba trabajo creer que estaban hablando del libro que incluye uno de nuestros relatos… que estaban hablando de los relatos “El día que me encontré con Pirri” y “Madera de roble”. Nuestros relatos.

Tan lejana y tan ilusionante nos parecía la  presentación. Y sin embargo allí estaban los tres periodistas, dando un discurso que encantó a los presentes y que no pasó por alto la admiración de un ídolo de juventud como Pirri y el entusiasmo de un pueblo por evitar la desaparición de un club histórico como es el Real Oviedo.

Ciertamente teníamos motivos para sentirnos halagados. Muy halagados. Gracias a todos los amigos que nos acompañaron. Se lo agradecemos de corazón.

“Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol” se presentó en la librería El Tranvía de Madrid el sábado 9 de mayo de 2014.

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cuentame un gol - portada

La editorial Verbum te invita a la presentación del libro el sábado 10 de mayo, a las 19.30, en la librería el Tranvía, avenida General Perón 40, de Madrid.

En el acto participará  el presentador de TVE Marcos López; el director de ABC Cultural, Fernando Rodríguez Lafuente; y el director de Editorial Verbum, Luis Rafael Hernández y los autores del libro, entre los que se encuentran Manuel Pozo Gómez, Julio Rodríguez Díaz y Fermín Caballero

Esta antología de cuentos de fútbol surge como resultado del concurso de relatos convocado en 2013 por la citada editorial, que seleccionó los textos que forman el índice entre cientos de participantes.

Fútbol y literatura unen a autores de toda Iberoamérica, dos pasiones que son el hilo conductor del libro. Marcos López, señala en el prólogo: Todos los autores tienen en común su amor al juego y sus inquietudes más allá del 105×68. Da igual si son viejos, jóvenes, hombres, mujeres, seguntinos, madrileños, escritores o políticos en retirada…. Crean relatos que no pretenden trascender, solo hacer disfrutar. Estos cuentos son como un partidillo, una pachanga con los colegas con cervecita de premio…

 En la librería el Tranvía te espero

portada madrid skyPREMIO LITERARIO DE CUENTO CORTO: “MADRID SKY”

 “Primaduroverales”, el grupo de escritores del Centro Cultural de la Casa del Reloj, convoca, con carácter extraordinario, un concurso de cuentos cortos con motivo del 1er aniversario de la publicación de su segundo libro, titulado: “Madrid Sky”.

Bases:

1-    Los cuentos presentados –aunque serán de  tema libre – han de cumplir el requisito de que comenzarán con la siguiente frase: “Sobre el asfalto parecían haber desaparecido para siempre las huellas del invierno”. Frase del libro “Madrid Sky” elegida al azar.

2-    Los cuentos presentados serán inéditos y no premiados en otros concursos. Todos los cuentos tendrán una extensión mínima de una página o máxima de dos, en letra de cuerpo 12, tipo Arial a doble espacio. Tan solo se admitirá un cuento por autor.

3-    Podrán participar todos los escritores mayores de 18 años que lo deseen, la única condición al respecto es que los cuentos presentados estén escritos en castellano.

4-    Se establece un único premio de 250€. Al segundo y tercer puesto se les entregará un diploma conmemorativo.

5-    Los cuentos se enviarán de forma exclusiva por vía e-mail y sin firmar, al correo electrónico: concursomadridsky@gmail.com. En archivo adjunto aparte se enviarán los datos del autor. En este segundo archivo, junto al título del cuento, se facilitarán: nombre y apellidos del autor, DNI, teléfonos y dirección de e-mail, todo en formato Word. El plazo de recepción de textos se cierra a las 24h del día 31 de mayo de 2014.

6-    De los cuentos recibidos se hará una selección de diez finalistas. Previa notificación, se rogará la presencia de estos diez autores finalistas (o personas que los representen debidamente documentadas)  al acto de la entrega del premio que tendrá lugar en el Auditorio de las Nuevas Dependencias del Centro Cultural de La Casa del Reloj (C/ Paseo de la Chopera,12 – Madrid) el día 26 de junio de 2014 a las 18:30h.

7-     Allí, delante del público, se leerán los diez cuentos finalistas y seguidamente se dará a conocer al ganador así como a los seleccionados en 2º y 3er lugar.  En caso de que el ganador o persona que lo represente, por los motivos que fueren, no estuvieran en el Auditorio, el 1er premio recaería en el seleccionado en 2º lugar, o así sucesivamente.

8-    El jurado estará compuesto por cuatro personas relacionadas con el mundo literario y totalmente ajenas al grupo Primaduroverales.

9-    La participación en el concurso implica la aceptación de todas y cada una de estas bases. Siendo así que el jurado descartará los cuentos que no cumplan las condiciones aquí expuestas

 http://primaduroverales.wordpress.com/

RESULTADOS DEL CONCURSO CUENTOS DE FÚTBOL 2014:

Un jurado compuesto por: Antonio Álvarez Gil, Eugenio Suárez-Galván, Pío E. Serrano y Marcos López ha seleccionado, entre las 157 obras recibidas, los siguientes veinte cuentos que integraránel libro Cuéntame un gol. Relatos de fútbol:

1. “Lazzarono y Bilardo”. Autora: Nieves Sevilla Nohales

2. “Equilibrio de fuerzas”. Autor: Gonzalo García-Prieto

3. “El campeón”. Autor: Ricardo Huarota

4. “Los murciélagos y los límites imaginarios”. Autora: Patricia Jiménez López

5. “Blanco de corazón”. Autor: José Manuel López Vega

6. “El cancerbero”. Autor: Fermín Caballero Bojart

7. “Más allá del Partido”. Autor: Marcos Cánovas

8. “El debut”. Autor: Francisco Javier Conejo Hidalgo

9. “El sueño académico”. Autora: Elena Fernández Ruiz

10. “La letra del himno, antes del partido”. Autor: José Antonio Nieto Solís

11. “Nadie puede escapar”. Autor: David Grande

12. “Por los buenos tiempos”. Autor: Eloy Serrano Barroso

13. “Hasta el sol de hoy”. Autor: Camilo Herrera

14. “Madera de roble”. Autor: Julio Rodríguez Díaz

15. “El grito”. Autora: Isabel Martínez

16. “El viejo”. Autor: Néstor Quadri

17. “El penalti”. Autor: Ángel Luis del Castillo Gordo

18. “Al primer palo”. Autor: Juan Antonio Román Muñoz

19. “El primer gol”. Autor: Antonio García Catalán

20. “El día que me encontré con Pirri”. Autor: Manuel Pozo

Enhorabuena a los autores galardonados!!
http://www.verbumeditorial.com/es/blog

http://www.verbumeditorial.com/es/blog/Posts/show/ganadores-del-concurso-de-relatos-quotcuentos-de-futbolquot-429

Madrid Sky - Libro de relatos

El próximo día 20 de abril, en la casa del lector de Madrid, el grupo de creación literaria de la casa del Reloj presentamos nuestro  nuevo libro de cuentos:  Madrid Sky.

Un libro escrito por veintiún escritores y  dirigidos por Pura Simona de la Casa,  que sumerge al lector en una serie de relatos inolvidables, en un hotel imaginario y de lujo, en el centro de Madrid.

En las páginas de este libro, un nutrido número de personajes muestran los conflictos de siempre, los acompañan sus vidas de individuos peculiares, a su condición de mujeres y hombres que si bien coinciden en este espacio de paso, los temas que recorren los entresijos personales, los del hotel y los del libro, tomando como un todo, no entiende de lugares ni tiempos.  Cada uno de los autores escribimos por razones diferentes aunque los objetivos sean los mismos: un afán por entender y acercarnos a los laberintos de lo humano.

En el reto de ser una obra colectiva es donde radica sin duda la verdadera fuerza de este trabajo.

Espero que puedas acompañarnos en esta momento tan especial.

Inscripción al evento:  https://www.facebook.com/events/284948878304929/?fref=ts

MADRID SKY

MADRID SKY

¿A qué sabe un beso cuando lo único que se ha recibido en la vida han sido golpes? ¿A qué huelen los milagros que están a punto de suceder? ¿Cómo suenan las lágrimas cuando no dejan de caer? ¿Qué textura tendría el miedo si se pudiera tocar? ¿Cuál es el verdadero rostro de la desgracia, la cara de la tristeza, la mirada de la infelicidad?

Nació en un barrio pobre, en una ciudad violenta, donde los ricos eran muy ricos y la mayoría pasaba hambre. Nunca creyó en los cuentos de hadas, era bonita pero jamás soñó con príncipes, en su mundo solo vio lobos salvajes, seres hambrientos dispuestos a arrancarle con violencia su inocencia. Jamás pudo soñar.

Vino al mundo en la ciudad más grande del mundo una tarde de lluvias, entre un montón de escombro. Su madre la abandonó a su suerte cuando apenas eras un bebé,  y hoy, con tan solo diez años, ya era una niña adulta condenada a pedir. Dormía en una casa de chapa, cerca de un puente, con una mujer ciega y anciana, lo más parecido a una madre que en toda su vida pudo tener, no fue al colegio, no sabía leer.

Aquella mañana como siempre se levantó temprano, se puso un abrigo largo, se cubrió la cabeza con su capucha roja, aquella roída y sucia que meses atrás encontró en la basura. Hacía frío y andando despacio recorrió el camino hasta el semáforo donde solo dando pena y recogiendo monedas era capaz de sobrevivir.

Vio llegar aquel coche, como se paró junto a la acera, escuchó que un hombre la llamaba y fue hacia él. Había nacido desconfiada, era su forma de sobrevivir. Aquella persona la invitó a subirse al auto, le dijo que no. El insistió, prometió ayudarla, llevarla a un lugar de acogida, enseñarle cómo vivían otros niños de la calle que habían querido tener una oportunidad, le prometió que a cambio solo tendría que estudiar. Ella nunca lo hubiera hecho pero aquel día quiso creer y decidió arriesgar.

Aquel hombre la llevó a la parroquia y la invitó a comer. Se pudo dar un buen baño caliente, le  cortaron el pelo, le regalaron ropa limpia, le hicieron muchas preguntas y le ofrecieron que si aceptaba el trato podía volver y quedarse a vivir.  Aquella noche en su coche la acompañó a su chabola, la abuela ya estaba dormida. A la entrada el sacerdote le cogió la mano, la acarició el pelo, le dio un beso y se fue.

A la mañana siguiente se levantó aún más temprano, ilusionada en el semáforo creyó volverle a ver. El coche se detuvo, bajo la ventanilla y le ofreció subir. Era un hombre distinto, pero ella, llena de sueños y confianza abrió la puerta, subió y se fue.

***

El ruido seco de unos tacones golpeando sobre el suelo irrumpió el silencio de aquel café. Sentado junto a una de las ventanas se ve una calle ancha y vacía. Es el típico mes que más calor hace en Madrid. La vi entonces entrar por la puerta y caminar con decisión hacia mí.

— ¿Eres Javier?

—No, me llamo Gabriel.

—Ah…  disculpa… me he confundido.

 Media hora después aún seguía sentada y sola al otro lado de la sala, intentando disimular el plantón y concentrada entre las páginas de un libro. El camarero permanecía de pie, junto a la maquina que desprendía un delicioso olor a café, esperando la llegada de unos clientes, que a aquellas alturas del año, probablemente estarían de vacaciones en alguna de las playas del sur.

— ¿Me puedo sentar aquí contigo?, —me decidí a preguntar.

—Bueno…, a quien esperaba ha decidido no acudir a la cita —me confesó.

— ¿Qué lees?

—Es un viejo libro que encontré por casa.

Me explicó que se había citado a ciegas con un hombre que conoció por internet y que le había parecido un chico serio por las cosas que le escribía. Estuvimos durante media hora conversando. Ella me contó su vida, me dijo que era divorciada, que tenía una hija y que solo vivía para trabajar.

La invité a cenar y ella aceptó. Dejamos el dinero sobre la mesa de mármol y salimos juntos de aquel lugar. El asfalto desprendía aún un vaho caliente que ahogaba los sentidos. Estaba anocheciendo, pero el cielo aún tenía un intenso color azul. Del restaurante, nos fuimos caminando a una terraza llena de gente cerca de la Puerta de Alcalá. Allí le hablé de mi afición a escribir relatos, a la necesidad de inventarme historias, a mi pasión por descubrir personajes. Le conté que estaba soltero, que no había tenido hijos, y que vivía en un apartamento con una bonita terraza. Le reconocí que soñaba con dejarlo todo y dedicarme a viajar.

Aquella noche acabamos caminando juntos por el Parque del Retiro, vimos la luna junto al lago. Le hablé de mí, de mis dudas con las mujeres, de las horas que paso solo, de mi pasión por la literatura, de mis miedos a perder mi libertad. Nos miramos a los ojos y le cogí la mano, ella me pidió que no fuese tan deprisa, yo me sentí mal, avergonzado. Aquella noche la acompañé a su casa y no le confesé que el hombre con quien había hecho su cita a ciegas era yo.

Su rostro reflejaba el espíritu de su alma. Tenía la cara redonda y los ojos  azules, el pelo  rubio y la piel suave como la de un niño, una sonrisa cruzaba su cara y mostraba la sinceridad de sus sentimientos. Me enamoré de ella en cuanto la vi por primera vez, hace siete años, mis ojos recorrieron su anatomía perdiéndome con la imaginación entre sus caderas. La he querido más que a nadie en este mundo, pero desde hoy he decidido poner un paréntesis en nuestra relación y partir.

Son tiempos de crisis y no solo económicas. Cuando has terminado una carrera de ingeniero y llevas más de tres años sin encontrar trabajo algo más que un cambio necesitas darle a tu vida. Cuando las reservas se han debilitado hasta límites insospechados es cuando uno se siente obligado a renovar el espíritu de aventura y aceptar nuevos retos. «Volver a empezar» me repetía una y otra vez, «volver a empezar de nuevo aunque sea en otro país, reencontrar un rumbo para mi futuro». Esa idea me había perseguido los últimos meses hasta hacerme llegar al asiento de este avión.

Tengo solo veintiocho años y hace dos semanas recibí una oferta de trabajo de una empresa que requería mi incorporación de forma inmediata. Al aceptarla, estaré seis meses de prueba, después el contrato será por tres años. El sueldo es elevado y el proyecto muy interesante.  Durante mucho tiempo he esperado una oportunidad así, sin embargo dentro de un mes tengo planeado casarme y si mi novia se viene conmigo perdería su recién lograda oposición. Podéis imaginaros que una noticia así ha originado el caos en mi relación.

Ella lo tiene claro, no me va a acompañar. Yo le he propuesto un descanso en la relación, ella me dice que soy un egoísta y que si me voy será para siempre.

—No soy yo quien para darte consejos —me dijo mi padre hace unos días—. Tú mejor que nadie has de valorar las prioridades que más pesan en tu decisión.

—Sé de lo que hablas papa—le confesé—, irme es mi mejor opción. Llevo muchos años esperando esta oportunidad. Allá ella si no me quiere esperar.

Durante toda la semana la niebla había cubierto por completo la ciudad.  Tuve tiempo para recoger mis fotos y empacar lo máximo para el nuevo viaje. Leí en la prensa cosas de aquel país donde iba, de la pobreza en sus calles, del narcotráfico, de los temblores de tierra, de los secuestros, de la contaminación. Datos que no me invitaban a ser feliz. Traté de encontrar cosas más agradables por internet e intenté pensar en sus gentes, sus paisajes naturales, la comida, su música o su luz. Me sentí algo más aliviado.

Sin muchas maletas que arrastrar, abrumado por mis pensamientos y preocupaciones, me despedí de la familia y los amigos sin aspavientos. Aunque mi novia me acompañó al aeropuerto, en todo el camino no pronunció palabra. Le di un beso frío y me soltó la mano. Cuando el avión despegó sentí que mi equipaje más valioso se estaba quedando en tierra y que una etapa de mi vida posiblemente se iba a cerrar para siempre.

***

Hoy lo que transcribo es mi propia voz y de quien te quiero hablar es de mi vida. Durante muchos años he sostenido sobre mis espaldas las historias de otros, y aunque muchos piensan que de ellos emanan sus relatos, el secreto está en mis vetas, en el olor de mi madera que provoca en quien me toca una profunda inspiración. Voy a cumplir cien años y mis recuerdos aún no se han borrado, fui parte de un árbol robusto que creció en un tupido bosque de castaños y hayas. En mi interior se han guardado los más profundos secretos y sobre mi tablero abatible se han vivido desbocadas pasiones.

Se acerca mí fin. Olvidado junto a otros muebles viejos, tras largos años de soledad, he descubierto que han vendido finalmente la casa que ha sido mi hogar. Mi anterior dueño, aquel brillante escritor que murió hace casi veinte años, me dejó sin un destino y sin un espacio donde continuar mi historia. Los nuevos propietarios han llegado esta mañana temprano y les escuché decir que van a hacer reforma: por eso nos están sacando. Hace apenas unos instantes oí como quebraban a hachazos la espalda de mi amigo el armario y ahora percibo el crepitar de su madera quemándose en el fuego.

¿Qué os puedo contar de mi vida? Mi primera dueña era una mujer abnegada que los años de guerra y escasez marcaron para siempre su historia. Fui entonces el arca de sus más preciosos tesoros: un pequeño almacén de comida. A un lado de los fogones, en una esquina de la cocina mantenía bajo llave todo aquello que debía estar fuera del alcance de las manos que lo necesitaban.

Al morir la señora su hija pequeña se quedó con la casa, y fue entonces cuando me volvieron a barnizar.  Durante días rascaron mi piel con dulzura y me quitaron las escamas y las marcas que me había ido dejando la vejez, arreglaron mis bisagras y un nuevo color inundó mi savia hasta lograr hacerme sentir joven de nuevo. A partir de ahí, fui el escondite de muchos caprichos y abracé entre mis paredes manjares exclusivos.

Los años volvieron a pasar y me heredó su hijo, un joven y brillante escritor que me adoptó y me mudó a una de las mejores habitaciones de la casa. Por entero me reconstruyó, me quitó hasta la última gota de esmalte y cubrió suavemente mi piel desnuda con un barniz. Se mostró a la luz cada rincón de mi cuerpo y los viejos aromas quedaron para siempre desterrados

Viví momentos de gloria, con libros amontonados en mis esquinas y personajes que tomaban forma a través de las palabras. Escribimos juntos el primer libro, recuerdo su cara al ver fluir las líneas sobre el papel, sin interrupciones; como una corriente de ideas que de forma natural se van sucediendo. Necesitaba apoyarse en mí para convertir en palabras las historias que juntos inventábamos. Fueron décadas de trabajo y de muchas satisfacciones.  Sobre mi hizo en dos ocasiones el amor con su mujer. Todos los días sentía el calor de sus manos acariciando los fríos botones negros de hierro de mi costado.

Los nuevos dueños que han llegado son jóvenes y les escucho muy alterados. Nada para ellos parece tener valor. Su corazón es duro y desean acabar con cualquier rastro de un pasado que no es él suyo. Les he visto llegar, con dos niños pequeños, en una camioneta de apilar escombro; han traído potentes herramientas de limpieza y están acumulando la basura en el jardín.

En estos últimos minutos, me veo a mi mismo y me doy cuenta en lo que el frío, la humedad y el polvo me han convertido: en un viejo mueble olvidado. Siento el aspirador arrastrarse por la madera del suelo, acercándose a mí; dos hombres abren la puerta de la habitación donde sobre mis cuatro patas con dignidad aún me sostengo. Me levantan y sin ningún cuidado, me sacan del cuarto golpeándome contra la puerta. Me bajan por las escaleras rayando mis patas y una vez en el jardín me dejan tirado junto a un montón de leña seca.

Un minuto después la mano de un niño me acaricia, gira suavemente la llave del cajón, y abre mi tablero abatible; le escucho entonces gritar:

—¡Papá!, ¿pero tú has visto que bonito escritorio?

***

 

Cocinar no resulta tan sencillo como yo creía, cuando de verás me puse a ello comencé a entender lo importante que era ser creativo con los pocos recursos de los que disponía. Al igual que cuando se escribe un relato afilas bien la punta de tu lápiz, coges con sumo cuidado la libreta y frente a una primera hoja en blanco comienzas a escribir; cuando me pongo mi mandil de cocinero busco desde bien temprano en el mercado a los personajes de mi platillo, y os puedo asegurar que no me vale cualquiera. El protagonista de mis obras suele ser el pescado, me gusta fresco y de ojos transparentes. Me deleito viendo al señor que me atiende retirando suavemente con su afilado cuchillo los despojos, separando los lomos frescos de la espina y lavando con agua fría toda su herramienta. Observo con mi mirada curiosa los recovecos de su profesión y aprendo de su experiencia.

Ya frente al fogón comienzo a buscar los personajes secundarios, esos que acompañan y que a la larga dan tan buen sabor a los guisos y también a los relatos. Busco todos los ingredientes que me faltan para completar mi historia, esos los que marcarán la diferencia entre lo común y lo extraordinario.

Con todo ordenado frente a mí, en la mesa o frente al fogón, recorro con mi mente el esquema de mi trabajo, y trato de poner en orden cada uno de los pasos que he de dar para lograr el final que deseo. Aunque pretendo ser organizado y metódico, también me gusta innovar e improvisar en los últimos momentos, intento darle el justo sazón a cada relato.

Cuando tengo armada mi receta me deleito al desarrollarla paso a paso, observando lo que sucede y paladeando los resultados. En la cocina cada platillo exige su técnica y conocimiento del proceso, y a base de intentarlo llegas a conseguir resultados excepcionales.

Le he dedicado muchas horas a la cocina y a los relatos, y aunque a simple vista parece que no tienen mucho que ver, si el producto final deja un buen sabor, la satisfacción que te da el resultado hace que el esfuerzo merezca mucho la pena.

***


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